CIN. Vidas Pasadas

Corro contra el tiempo para acabar hoy esta reseña sobre la película "Vidas Pasadas", que justo vi ayer, invitado por mi esposa, sin saber de qué trataba. El señor que traduce los títulos de las películas tranquilamente la pudo llamar "Amores Platónicos", y hubiera sido un título adecuado, pero no. Tradujo literalmente. Y dada la trama de la película, está bien también.

El concepto clave en la historia es “in-yeon”, que es la serie de eventos que llevan a que dos personas coincidan en el mismo lugar y se conozcan. El destino, o la providencia, pero específicamente en el caso de conocer a su futura pareja. Más aún, cuando dos personas se casan, es que han tenido 8.000 coincidencias previas (me pregunto cómo entra el divorcio en esa lógica).

La película en sí narra la historia de una chica y un chico coreanos que se gustaban mutuamente, pero eran solo niños. La familia de la chica se muda a Canadá, y posteriormente ella a EE.UU. (específicamente a Nueva York) con el fin de ganar algo (el Nobel, el Pulitzer, un Tony…), mientras él se queda en Corea, a vivir la vida de un “coreano común y corriente” (servicio militar incluido). Pasado el tiempo, él la busca por Internet hasta que finalmente retoman el contacto, de manera virtual obviamente. El atractivo mutuo se mantuvo a pesar de los 12 años transcurridos, pero la distancia y la diferencia horaria hacen que cualquier posible relación entre ellos sea difícil. Pasados otros 12 años, ella está casada (lo que hizo en parte para que le resultara más fácil conseguir la visa, aunque también por amor) con un escritor estadounidense, mientras que él (el chico coreano, no el esposo), soltero, consigue por fin ir a visitarla. Mágicamente, la atracción entre ellos se mantuvo pese a los años y es como que hubieran recuperado el tiempo que se mantuvieron alejados. El “único” problema para ambos es que ella está casada. Y que su esposo es tan simpático que hasta le cae bien a su posible rival llegado de tan lejos.   

¿Qué haría uno en una situación similar? Difícil saberlo, y no voy a decir qué pasa en la película, pero resulta fácil identificarse con ellos. Ambos quieren estar juntos, pero saben lo que eso implica y sufren por eso. Pero no contaré qué pasa porque creo que vale la pena verla.

Más bien escribo esto como una forma de cerrar San Valentín. En la misma película se habla de que las relaciones de pareja no son fáciles y que de todas maneras es inevitable que haya discusiones (¡y eso que ninguno de los protagonistas tiene hijos!). Muchas veces me he preguntado qué hubiera pasado si ese cada vez más lejano sábado de verano el 2002 me hubiera vencido la flojera y no hubiera ido a ese matrimonio. ¿Hubiera conocido a alguien más? ¿Mi esposa hubiera conocido a alguien más? ¿Hubiéramos coincidido en algún otro momento? No hay forma de saberlo, pero tampoco me interesa mucho averiguarlo. In-yeon. Y punto.


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