FUT - La Vuelta del Tigre

Ricardo Gareca, culpable de que Perú iniciará en 1986 una larga racha de inasistencia mundialista, fue también el artífice del retorno de la blanquirroja al principal torneo deportivo del mundo. Y ahora que está vacante (¿o todavía no? Esa salida se ve difícil, pero en todo caso, habla mal de alguien querer quedarse en un empleo en el que ya le han pedido la renuncia) el puesto de DT, no son pocos los que piden su regreso.

Pero probablemente el Tigre mismo no tenga tanto interés en volver. Después de todo, la dirigencia de la Federación Peruana de Fútbol es la misma que no tuvo reparo en condicionar su continuidad a aceptar una menor remuneración pese a haber de por medio una clasificación al Mundial, otra no lograda pero disputada hasta último momento (con definición por penales consagratoria para el arquero suplente del rival) y una final de Copa América. ¿Esa misma Federación aceptaría pagarle más ahora? Considerando que sería reconocer que se equivocó (y que encima tendría que apretar más el puño, como resultado de la indemnización a Reynoso), difícil. 

Además, las segundas partes no suelen ser buenas. Y de regresar, ya habría transcurrido un tercio de eliminatoria y el punto de partida (o sea, tener solo dos puntos de dieciocho) no es auspicioso. La presión sería fuerte y partes de la hinchada y del periodismo no quieren al Tigre (siguen diciendo que la clasificación al Mundial fue debido a tres puntos recibidos tras el reclamo de un tercero, pero no reconocen que en otras campañas esos puntos no hubieran alcanzado), lo que sería un fuerte condicionante en contra.

Y una razón no menos importante: Christian Cueva ya es, en gran parte como consecuencia de sus propias decisiones, prácticamente un exjugador. Pero ya se sabe cuán importante fue Cueva en el esquema de Gareca, más allá del fallado penal ante Dinamarca. Algunos números para ilustrarlo: fueron 77 los cotejos de la selección entre el primer y el último partido no amistoso jugado por Cueva; de ellos, estuvo presente en 64. Un detalle a tener en cuenta: en esos 64 jugados por Cueva, la selección se impuso 24 veces (una razón de éxito de 37,5%); en los 13 que no estuvo, la selección solo ganó en 4 ocasiones (30,8%). Y su aporte no solo era indirecto: considerando solo partidos “por los puntos”, sin ser 9, en su paso por la selección hizo más goles que, por ejemplo, Claudio Pizarro.

Dicho todo lo anterior, aprecio mucho lo que hizo Gareca por la selección. Pese a sus errores, que los tuvo, la hizo competitiva. Y despertó la ilusión de la hinchada. Sin embargo, las condiciones para su retorno no están dadas, y es poco probable que se den en el futuro. Él lo sabe.

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